El dilema de ser el fanzine del PRD o difundir la voz de los Zapatistas, el diario ha decidido dar la espalda a los que menos tienen y encandilados por la posibilidad de que el PRD llegue a la presidencia y los favores que podrían obtener si esto pasara, como una concesión televisiva o radial o porque no, cargos políticos en la administración.

Sin duda este es un triste aniversario para el diario La Jornada que hizo un extraordinario trabajo en los sismos del 85 y en otros capítulos importantes del país, hoy esta irreconocible.


La revista etcetera publica el siguiente articulo:

La Jornada pierde el rumbo

Julio Chávez Sánchez

La Jornada se encuentra en un dilema. Acostumbrado a ser portavoz y entusiasta activista de las causas del EZLN y de la dirigencia del PRD, ahora con el enfrentamiento entre ambas organizaciones su línea editorial resintió esa fractura; es más, en anteriores ocasiones casi cualquier comunicado de Marcos era motivo para dedicarle un editorial, pero a propósito de las recientes críticas del dirigente zapatista al perredismo y su virtual candidato a la Presidencia, la postura editorial brilló por su ausencia.

Pero no sólo eso, ese diario también engañó a sus lectores. Y lo hizo en la portada del domingo 7 de agosto al publicar en su sumario “Si están con ellos no están con nosotros”. La frase se la adjudicaron al líder zapatista. Sin embargo, Marcos no esgrimió esa advertencia. Más aún, en las notas que se publican en interiores no aparece por algún lado.

Esa llamada en portada generó, primero confusiones y después un fuerte e inusual cuestionamiento de los lectores de ese diario. Las dos respuestas de la redacción del rotativo fueron poco comedidas y sin asumir claramente su resposabilidad, amén de que la primera fue publicada hasta dos días después del error y la otra en la edición siguiente.

Fue el propio líder zapatista quien tuvo que enmendarle la plana a La Jornada en una carta de respuesta al lector Benito Rojas Guerrero, y publicada el 10 de agosto (la misiva está fechada dos días antes). Escribe Marcos: “He revisado las crónicas y reportajes de Elio Henríquez y Hermann Bellinghausen, quienes, por parte de La Jornada, estuvieron presentes en esa reunión; así como la grabación y la transcripción de lo que dije en las dos intervenciones que hice el día 6 de agosto. En ningún momento dije ‘están con López Obrador o están con el EZLN’. Si usted revisa las crónicas de los dos periodistas, la grabación y la transcripción (que estará disponible, completa, en la página de la revista Rebeldía) verá usted no sólo que no dije eso, sino que, además, partes de las intervenciones van precisamente en el sentido contrario (…)”.

La verdad es que no es verdad

La falsa declaración atribuida a Marcos se publicó en portada, pero la pretendida aclaración del diario dirigido por Carmen Lira sólo ocupó unos cuantos renglones en “El correo ilustrado” del 9 de agosto. Displicente, la respuesta de la redacción señala: “En la edición del domingo 7 de agosto, en la primera plana, hacemos decir al subcomandante Marcos: ‘Si están con ellos no están con nosotros’, en referencia a Andrés Manuel López Obrador y a los perredistas. La verdad es que no es verdad. Nunca dijo eso. No nos queda sino ofrecer disculpas al declarante, a quienes él representa y, por supuesto, a nuestros lectores”. Nada más.

La respuesta irritó a algunos lectores que exigieron una explicación. Hilda Domínguez Márquez plantea: “Considero que, dada la importancia de lo publicado el domingo 7 de agosto, con respecto a lo ‘dicho’ por el subcomante, los lectores de La Jornada merecemos una explicación más clara que la ofrecida hoy en la nota de la redacción. ¿Cómo está eso de que ‘La verdad es que no es verdad. Nunca dijo eso’? Debo confesar que el tono de la nota me intrigó, pero más aún, en tanto que lectora, me fastidia pensar que algo tan importante sea despachado con una ‘disculpa’ tan descuidada y fácil”.

Ángel Lita también expresó su desacuerdo: “Señora directora: Es indignante, que pase un error de tal magnitud en estos tiempos, decir que dijeron y que siempre no, que no lo dijo, no se arregla con una disculpa, ni al que supuestamente lo dijo, ni a los que representa, ni tampoco a mí como asiduo lector (el daño ya se hizo)”.

Y, una vez más, la “aclaración” de La Jornada fue tangencial: “No engañamos a nadie. La frase atribuida al subcomandante Marcos y reproducida en la portada de la edición del domingo 7 de agosto, ‘si están con ellos no están con nosotros’, en referencia a López Obrador y a los perredistas, no fue dicha por él. Varias agencias internacionales reportaron la declaración, y en ellas se basó el sumario de nuestra primera plana. No escondemos nuestras fallas”.

Entonces, el error fue de las agencias, no del periódico.

Daño colateral

Y dentro de ese marasmo, Luis Javier Garrido, colaborador habitual de ese diario, se quejó el 13 de agosto de que su artículo del día anterior -que abordaba las reacciones a los pronunciamientos zapatistas- había sido “mutilado, tasajeado, remendado y, en una palabra, censurado en la redacción”.

La redacción no respondió.

Revista etcetera

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