Madonna comenzó el domingo su primera gira mundial en dos años,
fascinando a sus seguidores en Los Angeles colgándose de una cruz,
insultando al presidente George W. Bush y recuperando algunos de los
movimientos sexys que lanzaron su carrera hace más de 20 años.

La gira "Confessions" durará dos meses por Estados Unidos.

Madonna nueva gira

El 30 de julio retomará los conciertos en Gales y actuará en ocho
ciudades europeas en cinco semanas. Las actuaciones en Japón están
programadas para mediados de septiembre.

La diva, de 47 años,
pasó dos horas interpretando las canciones de su nuevo disco
"Confessions on a Dancefloor" y algunos de sus viejos éxitos como "Like
a virgin," "Ray of light" y "Lucky Star."

Entre el público de
Los Angeles Forum se encontraban Rabbi Yehuda Berg, el gurú de Madonna
en la Cábala, representantes de la alta sociedad como Nicole Richie, y
el icono gay Rosie O’Donnell.

La meticulosa coreografía al
estilo Las Vegas comenzó 50 minutos tarde cuando una gigantesca bola de
espejos descendió del techo hasta el final de una pasarela que se
extendía por la pista.

Cuando se abrió Madonna, que vestía un
traje de montar y un látigo, cantó su nuevo tema "Future lovers" con
cuatro bailarines semidesnudos retorciéndose con mordazas en la boca.

MADONNA, HITLER Y BUSH

Más tarde, se puso una corona de espinas y se colgó de una cruz de
espejos para cantar la balada "Live to tell." En las pantallas se
mostraban imágenes de pobreza en el tercer mundo y mientras se
recitaban sombrías estadísticas.

Durante uno de su media docena
de cambios de vestuario, otro montaje yuxtaponía imágenes de Bush, de
miembros de su gobierno y del primer ministro británico Tony Blair con
un vídeo de Adolf Hitler, Osama bin Laden, y el presidente de Zimbabue,
Robert Mugabe.

En medio de su nueva canción "I love New York," se desvió de la letra e hizo una obscena referencia a Bush y al sexo oral.

Excepto en estas ocasiones, rara veces habló al público.

Muy preocupada por mantener el control del escenario que tenía el
estilo de un nightclub estuvo rodeada de 15 bailarines, cuatro músicos
y tres coristas.

Durante la mayor parte del espectáculo, Madonna
se unió a la complicada coreografía. Hizo un pausa tras unas canciones
durante la que apareció tocando una brillante guitarra Gibson Les Paul.

Cerca del final llegó la parte disco, donde se vistió al estilo "Fiebre
del sábado por la noche" para cantar "Music," que emocionó a la
multitud. También lo consiguió como de costumbre con "Like a virgin."

En los bis, Madonna interpretó un remix de "Lucky Star" y su último
éxito "Hung up," mientras lucía una capa bordada con las palabras
"Dancing Queen" en la espalda.

La revista Billboard anticipó que
la venta de entradas podría alcanzar los 200 millones de dólares,
convirtiendo a la gira de Madonna en la más exitosa realizada por una
mujer.

Cher tenía el récord con 192,5 millones de dólares por
los 273 conciertos de su gira de "Despedida," que comenzó en junio de
2002 y duró casi tres años, según Billboard.

Por otro lado, Madonna tiene programados al menos 60 conciertos en la gira.

Lo que ha colocado a Madonna al primer puesto de la tabla es el precio
de las entradas, que superan los 380 dólares en la mayor parte de los
conciertos en Estados Unidos. Sin embargo esto no impide que añada
nuevas fechas al tour. Reuters

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