El ciclista Lance Armstrong ha admitido que se dopó durante sus años como ciclista profesional. El deportista de Texas escogió a la estrella de televisión Oprah Winfrey para confesar públicamente que utilizó sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento. Es la primera vez que Armstrong reconoce públicamente haber hecho trampas para ganar, tras años enrocado en una rotunda e inquebrantable negativa de su participación en prácticas de dopaje. Según el USA Today, el norteamericano empleó prácticas dopantes desde mediados de los noventa. Es decir, antes de que se le diagnosticase un cáncer testicular.

La entrevista, que fue grabada el lunes y se emitirá en dos entregas el jueves y el viernes a las nueve de la noche (tres de la madrugada hora española), ha servido para escuchar, también por primera vez, la reacción del de Austin a la retirada el pasado mes de octubre de sus siete Tours y a la prohibición de participar en pruebas ciclistas organizadas por la Unión Ciclista Internacional, adoptadas tras el informe de la USADA, que situaba al exciclista en el centro de la mayor operación de dopaje llevada a cabo en la historia.

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Las declaraciones que hasta el momento han transcendido de la entrevista confirman las expectativas que muchos analistas adelantaron en cuanto se conoció que el exciclista charlaría con Winfrey. Armstrong ha reconocido que tomó sustancias prohibidas para ganar los siete Tours de Francia. Lo que se ignora es si también ha admitido ser el adalid del sofisticado sistema de dopaje que detallaba el informe de 202 páginas de la Agencia Antidopaje de EE UU (USADA). “No respondió a todas mis preguntas pero creo que sí contestó a las cuestiones que los aficionados querrían oír”, ha reconocido la presentadora en un programa matinal de la cadena CBS.

Las confesiones del corredor están milimétricamente medidas, una palabra de más podría provocar una tromba de demandas, no solo por parte de marcas que anteriormente le patrocinaron, sino por el Gobierno de EE UU ante cuyos tribunales el deportista ha jurado en varias ocasiones haber competido siempre limpiamente.

AP ha informado de que el Departamento de Justicia estudia sumarse a la demanda federal por fraude que el excliclista Floyd Landis -gregario de Armstrong en el US Postal y despojado del Tour de 2006 por dopaje- presentó contra éste en 2010. El US Postal era el equipo patrocinado por el servicio de correos de EE UU, una agencia del Gobierno federal que en sus estatutos prohibía a sus corredores usar sustancias ilegales para mejorar su rendimiento. El de Tejas ya ha reconocido que incumplió su contrato. De resultar culpable ante los tribunales, el deportista debería devolver a las arcas públicas una considerable cantidad de dinero -se estima que el US Postal pagó unos 30,6 millones de dolares a Armstrong durante su carrera en ese equipo-. La CNN asegura que los abogados del corredor están estudiando la posibilidad de devolver buena parte de las ganancias que obtuvo gracias a la ayuda de productos dopantes.

Durante la grabación de la entrevista, Armstrong no estuvo rodeado de sus abogados, como se aseguró en un primer momento. Winfrey ha revelado que pidió a sus representantes legales que salieran de la habitación donde iba a tener lugar la charla y que sus advertencia o recomendaciones las realizaran previamente. Los letrados sí acompañaron horas antes al excliclista hasta el cuartel general de su fundación Livestrong, ante cuyos trabajadores se disculpó por los problemas que había ocasionado en los últimos meses a la organización de lucha contra el cáncer. Aunque aceptó preguntas de los presentes, en ningún momento reconoció la ingesta de anabolizantes durante su carrera como profesional de la bicicleta. Esa confesión se la guardaba para Winfrey.

Con esta entrevista Armstrong pretende redimirse de su condición de paria deportivo al que se ha visto abocado en los últimos meses tras salir a la luz el informe de la USADA. The New York Times asegura que el ciclista espera reunirse con el director de la Agencia Mundial Antidopaje para tratar de llegar a un acuerdo que mitigue las sanciones que le han impuesto al corredor. Las reglas de la AMA facultan a los atletas que reconocen haberse dopado poder volver a la actividad deportiva. Tras retirarse del ciclismo, Armstrong participaba en pruebas de triatlón. Desde octubre tiene vetada la participación en competiciones olímpicas.

El mismo diario también asegura que el corredor se plantea testificar contra miembros de la UCI acerca de su relación con casos de doping en el ciclismo. A diferencia de varios de sus compañeros que sí han declarado en contra de Armstrong, éste no tendría previsto acusar a otros ciclistas.

Además de su redención personal, Armstrong busca paliar los efectos negativos que el escándalo de su dopaje ha tenido sobre su fundación contra el cáncer. Desde su creación en 1997, los éxitos del ciclista han ido indisolublemente ligados a los de Livestrong. La entidad se beneficiaba de los logros del corredor y los fines benéficos a los que ésta está destinada engrandecían al deportista, en una simbiosis perfecta. Poco importa que el de Austin se desligara de la fundación para protegerla en los días inmediatamente posteriores al estallido del escándalo. Desde entonces, muchas marcas que patrocinaban a Armstrong también se han desligado de Livestrong y varias de las que han decidido continuar ligadas con la fundación por su labor con los enfermos de cáncer no han ampliado sus acuerdos más allá de uno o dos años.

El Armstrong que se muestra en la entrevista, de acuerdo con la información desvelada por AP, poco tiene que ver con la imagen arrogante a la que se suele asociar al ciclista y que él mismo alimentó cuando días después de conocerse el informe de la USADA publicó una fotografía en Twitter tumbado en un sillón al pie de sus siete trofeos de Tour de Francia. EE UU tiene fascinación por el regreso de los héroes caídos. Armstrong parece dispuesto a recorrer esa senda. La entrevista con Winfrey es el primer peldaño para tratar de limpiar un nombre y una trayectoria de ahora mismo están marcadas por la mancha indeleble de muchos años de dopaje.

Via: El Pais

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