Con la detención de la líder sindical Elba Esther Gordillo, el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, pone en práctica, antes y más contundentemente de lo que nadie podía pensar, su voluntad de democratizar el país. Su decisión difícilmente puede ser interpretada como un ataque al movimiento obrero, sino como la eliminación de una de las peores lacras del sistema mexicano.

Los editoriales de los principales diarios de México citan estos días, como nunca antes habían hecho, el largo historial delictivo de La Maestra, aunque uno de los periódicos más a la izquierda, La Jornada, advierte, al mismo tiempo, que incluso el criminal más peligroso tiene derecho a que la ley lo proteja.

Elba Esther Gordillo con Garcia Marquez

Se nuestro patrono!

.

Los partidos de izquierda que respaldaron la candidatura electoral de Lopez Obrador han criticado al Gobierno por la medida, pero el propio Obrador ha tenido que explicar que no quiere que su posición se interprete como un respaldo a La Maestra, sino como una defensa del Estado de derecho, que se supone amenazado por un caso en el que aparentemente se han saltado los cauces estrictos de la ley.

Para Peña Nieto, la detención de La Maestra es la mayor prueba que podía entregar a quienes dudaban de su autoridad. A partir de ahora nadie podrá decir que al frente de la presidencia de México hay un hombre débil y sin carácter. Como precio, Peña va a tener que soportar una gran presión. Los hilos que puede mover La Maestra desde la cárcel y sus hombres desde la calle son infinitos.

Este texto fue escrito en 1989 para el diario español “El Pais” y le he cambiado los nombres de “Salinas” por “Peña Nieto” y de “La Quina” por el de “La Maestra”, así como el de “Cuauhtémoc Cárdenas” por el de “Lopez Obrador”

Via: El País

Conoce nuestra app en facebook