El avión oficial del presidente de Bolivia abandonó hoy el aeropuerto de Viena. Varios países europeos le habían prohibido sobrevolar su espacio aéreo ante la sospecha de que en ese vuelo iba el ex-técnico de la CIA Edward Snowden.

Evo Morales y su comitiva salieron rumbo a las islas Canarias para hacer allí una escala técnica en su camino a La Paz, después de que España diera permiso para que la nave cruce el espacio aéreo de regreso a la capital boliviana, consignó la agencia EFE.

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El permiso otorgado por Madrid había sido confirmado poco antes por el propio mandatario boliviano, quien definió como una “agresión a América latina” y “un secuestro” la situación vivida.

“Esto es un pretexto sobre todo para tratar de amedrentarme, para intimidarme y escarmentarme. Un pretexto sobre todo para tratar de acallarnos en la lucha contra las políticas económicas de dominación”, declaró sobre las acusaciones de que llevaba al ex analista de la CIA buscado por EE.UU. en su avión presidencial.

En la rueda de prensa que ofreció en Viena, Morales contó que durante la madrugada el embajador español en Viena, Alberto Carnero, acudió al aeropuerto con la petición de acceder al avión.

“Me pidió tomar un café dentro del avión para ver el avión. Y, en el fondo, querer controlarlo. Dije que no puede, por normas internacionales. Además, no soy un delincuente como para que controlen el avión”, relató el mandatario boliviano.

Sin embargo, luego se informó que la policía del aeropuerto de Viena realizó un “registro voluntario”, autorizado por el piloto del avión presidencial de Bolivia, y comprobó que el “topo” Edward Snowden no se encontraba a bordo de la aeronave.

Así lo anunció ante la prensa en Viena el ministro de Exteriores austríaco, Michael Spindelegger, quien aseguró que esta medida aportó tranquilidad a las partes en esta disputa.

“Tras este registro voluntario podemos descartar que haya una persona a bordo que no tenga la nacionalidad boliviana”, señaló.

En ese sentido, el funcionario dijo que “es una información importante para todos que no haya un polizón a bordo del avión presidencial”, al tiempo que reconoció que “se ha tratado de un rumor tan persistente que ha causado problemas mundiales”.

El conflicto diplomático, que provocó una fuerte condena de mandatarios de Latinoamérica, se originó cuando Morales regresaba de un foro energético en Rusia y debió quedarse 13 horas varado en el aeropuerto de Viena tras la negativa de varios países europeos de permitirle sobrevolar su espacio aéreo ante la sospecha de que en el vuelo presidencial iba el “topo” norteamericano.

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