A lo largo de la última semana habrás leído o escuchado en medios de habla hispana que WhatsApp no solo ha revolucionado la forma de comunicarse sino que también es la aplicación culpable de haber roto 28 millones de parejas en todo el mundo. Ha sido una de las noticias más leídas y viralizadas en Internet.

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En Google News se encuentran más de 130 referencias de diferentes medios de comunicación en español. En España, ha aparecido en medios impresos y digitales. También ha ocupado espacio en programas de radio y televisión. Pero es mentira.

¿Cómo ha surgido el bulo?

A finales de 2010, la red social Facebook superaba los 600 millones de usuarios registrados, y diferentes medios de comunicación de todo el mundo publicaron algunas cifras y curiosidades como nota de color o apoyadas con infografías. Entre otros datos, se citaba que concretamente 28.460.516 de usuarios de Facebook habían cambiado su estado civil a “en una relación”. Sin embargo, un error en la edición de la noticia en el medio digital español Tuexperto.com transformó ese dato en el titular “28 millones de usuarios pasaron de tener pareja a ser solteros en Facebook”.

Esta nueva noticia se convirtió en la fuente para decenas de otras noticias sobre el tema. A partir de ese momento, se viralizó entre medios hispanos, que copiaron y pegaron sin comprobar, argumentando que Facebook era el causante de 28 millones de rupturas. En esos días, el diario colombiano El Espectador incorpora un dato adicional: un estudio de la revista científica “CyberPsychology and behaviour Journal” donde se afirma que “el 95% de los usuarios de Facebook han buscado en algún momento a su expareja a través de la red social”. Es una noticia sobre Facebook que en esas mismas fechas también acaparó algunos titulares.

El artículo con el añadido del estudio es citado y copiado por otros medios, como Infobae o La Gaceta de Argentina. Sin embargo, algunos medios como El Comercio de Perú y Trecebits comenten otro error: dan por supuesto que el dato de los 28 millones de rupturas en Facebook forma parte del estudio de “CyberPsychology and behaviour Journal”. El contenido del artículo con esta falsa afirmación volvió a ser copiado o citado por otros medios como La Tercera de Chile o El País de Colombia, que sirvieron para expandir y viralizar su contenido hasta que desapareció de internet después de un tiempo.

Casi tres años después, el pasado 6 de octubre de 2013, TreceBits vuelve a rescatar las 28 millones de rupturas del falso estudio, pero añadiendo un nuevo dato falso adicional: ahora en el supuesto estudio no solo investigaron a Facebook, sino que también tuvieron en cuenta a WhatsApp. De esta forma, titulan que hay “28 millones de parejas rotas por culpa de WhatsApp”.

El contenido de este nuevo artículo, que aglutina todos los errores concatenados, es copiado o citado de nuevo por diferentes medios hispanos. Entre ellos, por la edición web de CNN en Chile. Gracias a la aparición en este medio, otros medios hispanos citan como fuente de la información a CNN, sin especificar en la mayoría de las ocasiones que se trata de un artículo de la versión chilena de la cadena de televisión norteamericana.

En España, la copia de la noticia sin contrastar incluso aparece firmada en medios como Cadena Ser o El Correo y ha sido distribuida por agencias de noticias como Europa Press tanto en su edición latinoamericana como a través de su canal de noticias de tecnología, lo que ha permitido que los medios que hasta ese momento no se habían hecho eco de la noticia la publiquen. Entre otros, destacan  La Razón, La Vanguardia y 20 minutos en España.

¿Existe la revista científica?

Algunos medios han citado a la revista científica como “CyberPsychology and  behaviour Journal” o en su traducción al español “Ciberpsicología y Conducta”. En realidad, la revista se llama “Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking” aunque existe una similar denominada Cyberpsychology. La similitud de nombres y la traducción en diferentes momentos al español también han causado confusión en algunos medios a la hora de citar y enlazar la supuesta fuente del estudio, como es el caso del diario español ABC o la página web de la  cadena de televisión Antena 3.

La editora de “Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking” afirma a Eldiario.es que no ha recibido llamadas de teléfono o mensajes de correo electrónico de periodistas o medios españoles interesándose por el supuesto estudio. Además, una simple búsqueda en su base de datos de publicaciones permite que cualquier usuario conozca rápidamente otro dato de importancia: hasta el momento no han publicado ningún artículo científico sobre WhatsApp.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

A la hora de publicar esta noticia, nadie hizo el trabajo de verificación de la información. Lo que permitió que, a medida que los datos saltaban de un medio a otros, se fueran añadiendo datos erróneos o imprecisiones en la información; algo similar a lo que ocurre en el juego infantil del teléfono roto.

En este caso también se han dado tres de los principales ingredientes para expandir una noticia falsa: una empresa que siempre atrae visitas como WhatsApp, citar como fuente un estudio de una revista científica para dotarla de credibilidad junto con una cabecera informativa tradicional que añade trascendencia a la información.

Según Delia Rodríguez, autora del libro Memecracia, “el caso puede ser un buen ejemplo de cómo se fabrica y difunde la información hoy en día. Las informaciones falsas son virus que dejan en vergüenza al sistema periodístico; si alguien no ha hecho bien su trabajo en un punto de la cadena y la noticia se hace viral, el error se extiende de forma exponencial. Cuanto más atractivo es el tema [y este lo es, hay una cifra llamativa, un tema que afecta a todo el mundo, como las relaciones interpersonales, y una aplicación de moda como Whatsapp], más ganas hay de propagarlo y antes se desactivan los filtros clásicos del periodismo. La culpa también es del lector: cuanta más gente lo lee, más sube en lo más visto de los medios; otros medios y blogs interpretan que “hay que darlo”, y más difícil es deshacer la bola”.

Via: El Diario.es