La extensa carta de defensa que Woody Allen publicó ayer en el The New York Times ya tiene respuesta. Y es que Dylan Farrow, la hija adoptiva del cineasta neoyorkino, no parece estar dispuesta a dar por terminado el tema.

“Una vez más, Woody Allen está atacándome a mí y a mi familia en un esfuerzo por desacreditarme y silenciarme, pero nada de lo que diga o escriba puede modificar la verdad. Por 20 años, nunca he dudado en describir lo que me hizo. Llevaré conmigo el recuerdo de esas experiencias por el resto de mi vida”, aseguró la joven a través de un comunicado.

“Su carta abierta es nuevo refrito con el mismo lenguaje legal, las distorsiones y las enormes mentiras con las que ha tratado de ponerme a su nivel por los últimos 20 años”, continuó Farrow. “El insiste en que fue mi madre la que levantó cargos en su contra, cuando en realidad fue un pediatra quien reportó el incidente a la policía basándose en mi propio relato. Sugiere que nadie se quejó por su mal comportamiento antes de que abusara de mí, cuando los documentos que se mostraron en el juicio decían que él estaba en tratamiento por lo que propio terapista describió como ‘comportamiento inapropiado’ hacia mi persona antes de 1991”.

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“El asegura enfáticamente haber pasado la prueba del detector de mentiras, pero en realidad se negó a hacer la prueba administrada por la policía estatal (él contrató a alguien para que le hiciera su propio test, el cual fue rechazado por las autoridades como evidencia)”, explicó Farrow, para luego hacer referencia a una serie de artículos publicados por distintos medios refutando cada una de las aseveraciones hechas por Allen. También, Farrow ilustró sus afirmaciones con los documentos legales surgidos de la batalla legal que su madre, Mia Farrow, y Allen libraron por entonces. En ese jucio, se determinó que la actriz mantuviera la custodia de sus hijos y se le denegó al director la posibilidad de visitar a Dylan.

Con todos estos intentos por tergiversar la realidad, es importante recordar la verdad contenida en los documentos de la resolución final tomada por la Corte Suprema de Nueva York en 1992. En la negación de mi padre a todo acceso hacia mi persona, esa corte:

-Desestimó a todos los ‘expertos’ que clamaban por su exoneración, refiriéndose a sus conclusiones como ‘teñidas por su lealtad al señor Allen’, criticando al autor de su informe (quien nunca me conoció) por destruir toda documentación complementaria y llamando a sus conclusiones ‘saneadas y, por lo tanto, menos creíbles’.

-Incluyó el testimonio de las niñeras que fueron testigo del comportamiento sexual inapropiado que mi padre tenía hacia mi persona.

-Determinó que no había evidencia creíble como para sustentar su teoría de que la señora Farrow me había entrenado o que la señora Farrow actuó llevada por un deseo de venganza contra él por haber seducido a Soon-Yi. La recurrencia del señor Allen al estereotipo de la “mujer despreciada” es un intento insensato para distraer la atención de su fracaso para actuar como un padre responsable y un adulto.

-Concluyó que la evidencia probaba que el comportamiento del señor Allen hacia mi persona era extremadamente inapropiado y que debían tomarse medidas para protegerme.

-Finalmente, el fiscal de Estado de Connecticut halló una ‘causa probable’ para el procesamiento, pero tomó la decisión de no hacerlo con el fin de proteger a ‘la niña víctima’ debido a mi frágil estado.

Dylan incluyo también un enlace a un articulo de Vanity Fair titulado 10 Undeniable Facts About the Woody Allen Sexual-Abuse Allegation

Via: US Weekly

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