Hay funcionarios públicos que solo hacen su trabajo tras ser exhibidos por la prensa, este es el caso del jefe de gobierno Miguel Angel Mancera y del director del Metro, Joel Ortega, tuvo que aparecer a primera plana en el periodico REFORMA las graves fallas que tenia la Linea 12 del Metro para que decidieran cerrarla.

A continuación la nota del diario publicada ayer:

Con apenas año y medio de vida, la Línea 12 del Metro es un peligro para los usuarios.

Estudios técnicos encargados por el STC y Proyecto Metro (PMDF) –entidad responsable de la obra–, de los cuales REFORMA tiene copia (el más reciente del 4 de marzo), revelan que los convoyes corren al borde del descarrilamiento.

Las fallas técnicas y estructurales de la Línea Dorada ponen en riesgo a los 435 mil pasajeros que, en promedio, recorren cada día los 24.5 kilómetros entre Tláhuac y Mixcoac.

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De acuerdo con los dictámenes elaborados por la firma alemana ILF Consulting Engineer, el problema se presenta en 12 de las 20 estaciones de la línea, es decir, más de la mitad.

En el trayecto entre Tláhuac y Atlalilco, de 14 kilómetros, se registra desgaste ondulatorio en rieles, lo cual provoca desniveles y alineaciones fuera de los parámetros normales.

El tramo de mayor peligro es el que corre de manera elevada, y el punto crítico se ubica en la zona de curvas, de las estaciones Zapotitlán a Nopalera, de Olivos a Tezonco, y de Lomas Estrella a San Andrés Tomatlán, entre otros.

Este desgaste en los rieles ha provocado también daños a las ruedas férreas de los trenes, al grado que 6 de los 30 convoyes ya están fuera de servicio.

El ondulamiento en los rieles provoca que las ruedas, al circular, en lugar de deslizarse, golpeen sobre éstos, lo que produce una fuerte vibración y ocasiona también la caída de tensores de catenaria (cable aéreo de alimentación eléctrica).

Las fallas en la Línea 12 también han ocasionado fisuras en los durmientes, así como aflojamiento y fractura de los dispositivos que fijan las vías.

En un año se han cambiado 4 mil 800 durmientes y 11 mil grapas que sirven para sujetar el riel al durmiente, según reportes internos del PMDF a los que se tuvo acceso.

Además ha obligado a cortar el suministro durante varios minutos, como el que ocurrió el 11 de febrero en la interestación Tezonco-Periférico Oriente.

Debido al peligro que puede representar, las autoridades del Metro determinaron bajar la velocidad a los convoyes.

Aunque la Línea 12 se diseñó para que la circulación fuera de 80 kilómetros por hora, los convoyes lo hacen apenas a 35 y en los tramos críticos la velocidad es todavía menor, como se pudo constatar en diversos recorridos.

Esto genera que el recorrido por las 20 estaciones se realice en 60 minutos, es decir, 50 por ciento más tiempo que el planeado.

La circulación a baja velocidad también es llamada por el STC “marcha lenta” o “marcha de seguridad” y es utilizada en la Línea A en las zonas donde existen hundimientos de la vías y quebrantamiento del cajón estructural, o en la Línea 2 para evitar deslizamientos de trenes cuando se presenta lluvia y los rieles se tornan resbalosos.

“Un punto que incide directamente en la seguridad y evita un descarrilamiento es mantener la vía en la tensión especificada”, refiere el documento.

La Línea 12 del Metro fue la obra magna del gobierno de Marcelo Ebrard, con un costo de 26 mil millones de pesos.

Su construcción corrió a cargo del consorcio ICA-Alstom-Carso.

‘Ya está como las demás’

Viajar en la Línea 12 es lento, ruidoso e incómodo.

La baja velocidad a la que circulan los trenes está provocando que los usuarios tengan que pasar más tiempo en los vagones saturados, sobre todo, en los horarios pico.

La lentitud genera que los pasajeros apretujados se desesperen, reclamen a los operadores o golpeen los vagones exigiendo que los trenes avancen más rápido, se observó ayer en recorridos matutinos.

Por si fueran poco la saturación de vagones y los problemas para el cierre de puertas, ahora los pasajeros tienen que soportar el avance casi a vuelta de rueda en las zonas de curvas del tramo elevado cerca de estaciones como Zapotitlán, Nopalera, Olivos, Tezonco, Lomas Estrella o San Andrés Tomatlán.

“Va muy lento, avanza a vuelta de rueda ni parece que sea la línea más nueva, ya está como las demás de lenta”, dijo Rocío Rodríguez, una usuaria.

La llamada Línea Dorada ahora está circulando a menor velocidad debido a que los rieles presentan desgaste y, por seguridad, no se puede circular más rápido.

La lentitud se nota desde que los trenes parten de la terminal Tláhuac, pues inmediatamente se encuentra una curva que los convoyes pasan a velocidades que no rebasan los 20 kilómetros por hora.

Pero el tramo más “atortugado” es la zona de curvas de la interestación Zapotitlán-Nopalera, en ese punto la circulación de los trenes prácticamente es a “vuelta de rueda”.

Además, la Línea del Bicentenario es más ruidosa por las fuertes vibraciones de la vía al paso de los trenes.

Esto ya lo han detectado los vecinos que viven en la Avenida Tláhuac, pues desde sus casas escuchan cada paso del tren.

“Cuando pasa un tren es un ruidero que se oye hasta la casa y se oye más fuerte en las mañanitas, cuando todavía en la casa estamos durmiendo”, dijo Soledad Martínez, vecina del pueblo de Zapotitlán en Tláhuac.

Incluso, algunos vecinos comparan la molestia del paso de los trenes con el aterrizaje de un avión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

“Ya me siento como los vecinos de alrededor del aeropuerto porque cada que pasa un tren es un ruidero que hasta vibran las ventanas”, señaló Francisco Peña, vecino de la Colonia Nopalera.

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