A 100 años del nacimiento del poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano, Premio Nobel de Literatura de 1990, Octavio Paz he encontrado uno de sus discursos en el que habla maravillas de Ernesto Zedillo y del “tigre” Azcarraga.

“Sheridan se va a encargar de todo el trabajo cultural, y un poco burocrático, de nuestro instituto. Naturalmente, en primer término, guardará los papeles que han pronunciado los miembros fundadores y, entre ellos, estos papeluchos que escribí anoche. Los guardo como un testimonio personal de mi afecto y mi admiración por Ernesto Zedillo.

“Cuando el presidente Zedillo me encargó presentar ante ustedes los grandes lineamientos de este proyecto cultural que lleva mi nombre, bueno, me sentí aturdido pero no pude menos que aceptar porque me ligan lazos recientes, pero muy profundos, de amistad con él…

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Se nuestro patrono!

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“Él me ha hecho, incluso, cambiar en buena medida mi idea no sólo de los hombres, sino, muy especialmente, de los hombres políticos… Hay en su corazón una zona luminosa, generosa, solar…

“Creo que una de las cosas que distingue a la historia de México es la frecuencia con que aparecen los amigos y benefactores de los escritores, poetas…

“Quisiera decir algo sobre alguna de las personas que me han ayudado de un modo tan amistoso. Acaba de hablar, en representación de estos hombres, el hijo de mi amigo Emilio Azcárraga Milmo.

“Acabo de pronunciar un nombre sulfuroso, con un poco de tranquilidad. Antes, cuando decía que yo era, de todos modos, amigo de Emilio Azcárraga, este apasionado de las discusiones, era muy difícil defenderlo.

“Era un personaje que había exaltado la vida pública mexicana… con una gran dosis de novedad, de originalidad y, digamos la verdad, de generosidad. Pues ese hombre difícil, huraño, no era nada más difícil y huraño: no era sólo El Tigre sino también un ser solar: los tigres son animales solares como nos recuerda William Blake: ‘Tiger, tiger burning bright / in the forests of the night’.

“Bueno, esta mezcla de oscuridad y de luz caracteriza no sólo a El Tigre, sino también a todos nuestros amigos: todos tienen algo de tigres”.

El discurso completo se puede leer en “Nubes y sol”, Anuario de la Fundación Octavio Paz (número 1, Fundación Octavio Paz, México, 1999, pp. 11-13).

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