México, D.F., a 24 de septiembre de 2014

Sr. Ignacio Rodríguez Reyna

El día de ayer, 23 de septiembre de 2014, fue publicado en la revista Emeequis –que usted dirige- un reportaje de Alejandro Sánchez González con el título “El joven que tocaba el piano (y descuartizó a su novia)”. El texto no posee ninguna seriedad ni ética periodística ya que, deliberadamente y escudado bajo un ramplón y peligroso tono literario –aunque aseverando al final del texto que no se trata de ficción-, toma partido por Javier Méndez, asesino de Sandra Camacho. El tono casi lírico del texto, narrado desde el punto de vista biográfico del feminicida, empatiza completamente con éste, envolviéndolo en un aura de romanticismo, victimizándolo y justificando la violencia de género. El discurso de Alejandro Sánchez González hace que en todo momento la responsabilidad del asesinato recaiga en la víctima, retratándola de una manera deshumanizada, describiéndola insistentemente como una instigadora de su propia muerte y restando importancia siempre a la voluntad del asesino sobre sus acciones, sugiriendo que Sandra Camacho “se lo merecía” y apoyando esta aseveración en la clase social de la víctima en contraste con los méritos académicos y deportivos del asesino.

Se nuestro patrono!

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Los clichés machistas y clasistas, la ponderación descarada del feminicida, así como los abusos discursivos en contra de la víctima son, desde el primer hasta el último párrafo, de una abundancia abrumadora y representan un ejemplo de cómo los medios, haciendo uso de un discurso efectista e irresponsable, pueden reforzar los patrones de violencia y discriminación. Si esto es inadmisible en cualquier país y bajo cualquier circunstancia, lo es tanto más en México en los tiempos que corren, en los que debemos redoblar el apoyo y el absoluto respeto a las víctimas de todo tipo de violencia.

Ningún medio de comunicación serio debería permitirse la despersonalización y deshumanización de las víctimas, ya que llevan a la normalización y la naturalización de la violencia y, a través de ellas, a su perpetración e impunidad. Es obligación de los medios el exhibir -más que la imposible total objetividad- una intención de honestidad, evitar reproducir las formas y los discursos oficiales en un país que en los últimos años ha sufrido alrededor de 120 mil muertes violentas y ocupa el lugar 16 en feminicidios a nivel mundial.

No es el papel de Alejandro Sánchez González el culpabilizar a Sandra Camacho y esta acción resulta más grave aún si, como en efecto sucede, el texto no exhibe prueba alguna de sus aseveraciones y parte sólo de la versión de los hechos del feminicida, privando, así, a la víctima de su voz. Menos aún es la función del periodista valerse, con el pretexto de dar un toque literario al texto, de estigmatizaciones y vulgares sugerencias para hacer de Sandra Camacho un “personaje” a la medida de sus prejuicios. Por estas razones, las personas abajo firmantes exigimos a Emeequis la retractación de Alejandro Sánchez González, una disculpa abierta para la familia de Sandra Camacho y la publicación de una semblanza de la víctima en términos reales y humanos, así como la manifestación de un futuro compromiso con un periodismo con ética y responsable que respete a las víctimas de los distintos tipos de violencia.

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