Esta semana el diario Milenio ha sufrido de dos renuncias, las de Karen Cota y la de Nestor Ojeda, este ultimo subdirector editorial y conductor del noticiero de las 20:00 hrs.

Esto debido a la presión del Gobierno Federal en manos de Rosario Robles por una investigación que desenmascara los falsos números de la cruzada nacional contra el hambre.

Les dejo a continuación los dos textos publicados por ellos mismos explicando los motivos de sus renuncias:

Se nuestro patrono!

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El de Karen Cota:

Renuncié

El lunes 07 de marzo, Milenio DataLab publicó una investigación que nos llevó 5 meses descubrir y verificar: “El (falso) éxito de la Cruzada contra el Hambre” de la que directivos estaban enterados y el director editoral Carlos Marín, autorizó publicar.

El martes 8 de marzo, la señora Rosario Robles Berlanga, visitó a Marín acompañada por funcionarios de SEDATU y el director me ordenó entrar a una reunión con ellos para confrontar nuestra investigación. Hizo hincapié en que todo sería “off the record”.

Consciente de que teníamos argumentos sólidos , un compañero del equipo y yo defendimos punto por punto la investigación, lo que provocó molestia, enojo y varios manotazos en la mesa de parte de los funcionarios de Sedatu. Los asistentes fueron: Subsecretario Enrique Gonzáles Tiburcio, Rocío Bolaños, directora de Difusión y otro asistente que no se identificó. Mientras, Robles se encontraba en la oficina de Marín. Lo sé porque la vi salir (la sala de juntas tiene pared de cristal y da vista hacía la oficina del director editorial) y casi toda la redacción la vio entrar.

Después Carlos Marín me llamó para decirme que publicaría en primera plana el “desmentido” que tras escuchar mis argumentos decidió llamar “réplica”. Puso a una reportera a escribir el documento que atribuyeron a SEDESOL pero que argumentó SEDATU y que involucran una encuesta de INEGI. En primera plana le atribuyeron al instituto que “La Cruzada sí funciona” como si el órgano autónomo tuviera dentro de sus mandatos legales evaluar la política pública. Hasta ahora INEGI no se ha pronunciado al respecto, ni ha desmentido la “réplica”.

Tras el encuentro con Marín, bajé a mi oficina y me di cuenta que había bajado nuestra publicación del Home de Milenio.com y después de nuestra portada en la sección DataLab; también se borraron algunos tuits y post de facebook. Algunos directivos convencieron a Marín que era un error y lo volvió a subir, pero cambió el título y eliminó la palabra “falso” lo que ocasionó un completo cambio al sentido del titular.

El jueves siguiente renuncié a un trabajo que amé y en donde decidí dar toda mi alma para contribuir a mejorar la manera de hacer periodismo. Siempre creí que había que ir a los medios y hacer tu mejor esfuerzo, pero hoy firmé la renuncia formal.

Milenio DataLab se terminó porque quien debió defender nuestro trabajo, no lo hizo. Esperó que aceptáramos trabajar bajo condiciones de censura y nula libertad de expresión. Fue Carlos Marín, quien prefirió creerle a Robles Berlanga, que a los reporteros que le estaban dando una revelación periodística importante y necesaria para la reconstrucción de la credibilidad de los que ahí trabajan, incluida la suya.

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El de Nestor Ojeda:

Adiós a Milenio

El miércoles pasado dejé de formar parte de Grupo Milenio, la casa donde aprendí y crecí en los últimos 14 años y tenía bajo mi responsabilidad la subdirección de Información y el noticiero de las 8 de la noche.

La salida fue en acuerdo con la empresa ante la imposibilidad de ambas partes de continuar colaborando tras la revelación de la cadena de distorsiones producto de la equivocada administración de la presión externa vivida luego de la publicación de la investigación titulada originalmente “El (falso) éxito de la Cruzada contra el Hambre”.

Esa mala administración de la presión externa llegó al emplazamiento a que desmintiera en “Vuelta Prohibida”, mi columna dominical, el trabajo del equipo de siete tecnólogos y periodistas de Milenio DataLab que encabezaba formalmente hasta antier Karen Cota, a quien precisamente conocí en Milenio y hoy es mi esposa.

Simplemente no acepté; en principio, por convicción profesional -los datos están ahí y pueden ser auditados- y luego por la solidaridad y lealtad a Karen y a su equipo. Si hubieran errores en la investigación no habría propuesto la publicación del trabajo y si éste tuviera equivocaciones que invalidaran sus tesis principales simplemente habríamos rectificado.

Directivos de Milenio, en la mejor de las lides, se esforzaron por detener esta sucesión de errores y porque siguiera colaborando en sus plataformas, mi agradecimiento y reconocimiento para ellos.

Sé que lo que sigue es la descalificación; no importa, a pesar de todo sigo siendo un convencido de que es necesario trabajar y esforzarse porque los medios tradicionales y las grandes empresas de comunicación cambien y evolucionen desde adentro, son nuestro legado pues en muchos de ellos se han dado los grandes momentos del periodismo mexicano y la lucha por la libertad de expresión.

Ahí, en Milenio (y en todos los medios) hay muchos que trabajan y se esfuerzan por hacer buen periodismo, son semillas que (cito a Karen) esperan por florecer, por eso este episodio no me desanima, es un camino que se transita día a día y camina paso a paso.

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