Tras las especulaciones de ayer, ahora podemos confirmarles que el escritor Luis González de Alba se suicido de un disparo en el torax con una pistola calibre 22, era VIH positivo y desde que lo se entero, supo que no quería morir de eso.

En alguna comida en el ya extinto restaurante Tinto y Blanco, Luis me dijo que en el momento que se supo seropositivo le había caído un veinte: tenía que pensar de qué se quería morir. Tenía claro que de sida no, y luchó y se cuidó todo lo necesario para nunca desarrollar la enfermedad. Le perecía horrible, dijo, morir de cáncer, así que había tomado la decisión que procurar el infarto: pidió un chuletón de cordero con harta grasa.

Tenia planeado ese momento desde meses atrás, esto lo sospechan por la fecha en la que escribió su ultima columna publicada un día antes de su muerte.

Sufría de vértigos constantes que no lo dejan vivir la vida como el quería.

Descanse en paz una voz necesaria.

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