Aaron Sorkin, el guionista de The West Wing, The Newsroom y The Social Network entre otras, escribió una carta dirigida a sus hijas luego de la victoria de Donald Trump.

Se nuestro patrono!

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“Chicas Sorkin,

Bueno, el mundo cambió anoche de una forma en la que no podía protegernos. Ese es un sentimiento terrible para un padre. No la endulzaré, esto es realmente horrible. No es la primera vez que mi candidato pierde (de hecho es la sexta vez), pero es la primera que gana un cerdo totalmente incompetente con ideas peligrosas, un trastorno psiquiátrico grave, ningún conocimiento del mundo y ninguna curiosidad por aprender.

No sólo Donald Trump ganó anoche, también lo hicieron sus partidarios. El Ku Klux Klan ganó anoche. Los nacionalistas blancos. Sexistas, racistas y bufones. Enojados jóvenes blancos que piensan que el rap y el Cinco de Mayo son una amenaza para su estilo de vida (o son la razón de su estilo de vida) se les ha dado un motivo para celebrar. Los hombres que no tienen el derecho de llamarse a sí mismos y que piensan que las mujeres que aspiran a algo más que mirar caliente son agudos, feos y dignos de nuestro desprecio en lugar de nuestra admiración golpeó un golpe para mierda misógina en todas partes. Se ha alimentado la esperanza del odio. La estupidez abyecta ha sido glamourizada al proclamarse Trump “la voz de los outsiders”, el que llega para “agitar las cosas”. (¿Alguien se molestó en preguntar cómo? ¿Va a volver a arreglar las sillas en la habitación Roosevelt?) Durante los próximos cuatro años, el Presidente de los Estados Unidos, el mismo cargo de Washington y Jefferson, de Lincoln y Teddy Roosevelt, FDR, JFK y Barack Obama, será sostenido por un niño-hombre que pasará horas exigiendo venganza en Twitter contra todos los que le critican (y son legión). Nos hemos avergonzado delante de nuestros niños y el mundo.

Y el mundo no ha tardado en reaccionar. Los futuros del Dow cayeron 7.000 puntos durante la noche. Los economistas prevén una larga y prolongada recesión. Nuestros aliados de la OTAN están legítimamente atemorizados. Y hablando de miedo, los musulmanes americanos, los mexicanos americanos y los afroamericanos están aterrados. Y es acertado matizar que muchos de los fans de Donald Trump no son fans de los judíos. Por otro lado, los cuarteles del ISIS están de celebración. ¿Qué no daríamos ahora por cambiar esta pequeña fracción de un hombre por Richard Nixon?

¿Qué hacemos ahora?

Para empezar, recordamos que no estamos solos. Cien millones de personas en América y mil millones más en todo el mundo se sienten exactamente como que nosotros.

Después, salimos de la cama. Los trumpistas quieren ver a la gente como nosotros (judíos, ‘élite de la costa’, instruidos, progresistas y gente de Hollywood) llorando y diciendo de mudarnos a Canadá. No les daré esa satisfacción y vosotras tampoco. Esto es lo que haremos:

Vamos a presentar una puta batalla. (Roxy, hay ocasiones para usar este tipo de palabras y esta es una). No estamos indefensos y no nos hemos quedado afónicos. No tenemos mayoría en el Congreso o el Senado, pero tenemos a nuestros representantes allí. Es bueno recordar que muchos de los miembros del partido de Trump piensan lo mismo sobre él que nosotros. Nos aseguraremos de que las personas que enviamos a Washington –incluyendo a Kamala Harris– se llevan con ellos nuestra fuerza y no se toman un sólo descanso.

Nos involucramos. Hacemos lo que podamos para luchar contra la injusticia donde la veamos, ya sea escribiendo un cheque o arremangándonos. Nuestra familia está bastante aislada de los efectos de una presidencia de Trump, así que lucharemos por las que no lo están.

Lucharemos para que las mujeres mantengan su derecho a decidir. Lucharemos por la Primera Enmienda y por la igualdad — no por garantizar los mismos ingresos, pero sí las mismas oportunidades. Nos mantendremos firmes.

América no dejó de ser América anoche y nosotros no dejamos de ser americanos. Y con los americanos pasa esto: a nuestros días más oscuros siempre, siempre, les han seguido nuestros mejores momentos.

Roxy, sé que mis predicciones te han fallado en el pasado pero, personalmente, no creo que este tipo pueda pasar un año sin cometer un delito que le aparte del cargo. Si consigue ser un imbécil sin infringir la ley durante cuatro años, superaremos esos cuatro años. Y dentro de tres, lucharemos sin tregua por nuestro candidato, ganaremos, ellos perderán y perderán para bien. Cariño, será la primera vez que votes.

La batalla no ha acabado, acaba de empezar. El abuelo luchó en la Segunda Guerra Mundial y cuando volvió a casa su país le ofreció la oportunidad de dar una buena vida a su familia. No entregaré su nieta a un país forjado por hombres odiosos y estúpidos. Tus lágrimas de anoche me despertaron y nunca volveré a quedarme dormido.

Te quiero,

Papá.

La original en ingles:

Sorkin Girls,

Well the world changed late last night in a way I couldn’t protect us from. That’s a terrible feeling for a father. I won’t sugarcoat it—this is truly horrible. It’s hardly the first time my candidate didn’t win (in fact it’s the sixth time) but it is the first time that a thoroughly incompetent pig with dangerous ideas, a serious psychiatric disorder, no knowledge of the world and no curiosity to learn has.

And it wasn’t just Donald Trump who won last night—it was his supporters too. The Klan won last night. White nationalists. Sexists, racists and buffoons. Angry young white men who think rap music and Cinco de Mayo are a threat to their way of life (or are the reason for their way of life) have been given cause to celebrate. Men who have no right to call themselves that and who think that women who aspire to more than looking hot are shrill, ugly, and otherwise worthy of our scorn rather than our admiration struck a blow for misogynistic shitheads everywhere. Hate was given hope. Abject dumbness was glamorized as being “the fresh voice of an outsider” who’s going to “shake things up.” (Did anyone bother to ask how? Is he going to re-arrange the chairs in the Roosevelt Room?) For the next four years, the President of the United States, the same office held by Washington and Jefferson, Lincoln and Teddy Roosevelt, F.D.R., J.F.K. and Barack Obama, will be held by a man-boy who’ll spend his hours exacting Twitter vengeance against all who criticize him (and those numbers will be legion). We’ve embarrassed ourselves in front of our children and the world.

And the world took no time to react. The Dow futures dropped 700 points overnight. Economists are predicting a deep and prolonged recession. Our NATO allies are in a state of legitimate fear. And speaking of fear, Muslim-Americans, Mexican-Americans and African-Americans are shaking in their shoes. And we’d be right to note that many of Donald Trump’s fans are not fans of Jews. On the other hand, there is a party going on at ISIS headquarters. What wouldn’t we give to trade this small fraction of a man for Richard Nixon right now?

So what do we do?

First of all, we remember that we’re not alone. A hundred million people in America and a billion more around the world feel exactly the same way we do.

Second, we get out of bed. The Trumpsters want to see people like us (Jewish, “coastal elites,” educated, socially progressive, Hollywood…) sobbing and wailing and talking about moving to Canada. I won’t give them that and neither will you. Here’s what we’ll do…

…we’ll fucking fight. (Roxy, there’s a time for this kind of language and it’s now.) We’re not powerless and we’re not voiceless. We don’t have majorities in the House or Senate but we do have representatives there. It’s also good to remember that most members of Trump’s own party feel exactly the same way about him that we do. We make sure that the people we sent to Washington—including Kamala Harris—take our strength with them and never take a day off.

We get involved. We do what we can to fight injustice anywhere we see it—whether it’s writing a check or rolling up our sleeves. Our family is fairly insulated from the effects of a Trump presidency so we fight for the families that aren’t. We fight for a woman to keep her right to choose. We fight for the First Amendment and we fight mostly for equality—not for a guarantee of equal outcomes but for equal opportunities. We stand up.

America didn’t stop being America last night and we didn’t stop being Americans and here’s the thing about Americans: Our darkest days have always—always—been followed by our finest hours.

Roxy, I know my predictions have let you down in the past, but personally, I don’t think this guy can make it a year without committing an impeachable crime. If he does manage to be a douche nozzle without breaking the law for four years, we’ll make it through those four years. And three years from now we’ll fight like hell for our candidate and we’ll win and they’ll lose and this time they’ll lose for good. Honey, it’ll be your first vote.

The battle isn’t over, it’s just begun. Grandpa fought in World War II and when he came home this country handed him an opportunity to make a great life for his family. I will not hand his granddaughter a country shaped by hateful and stupid men. Your tears last night woke me up, and I’ll never go to sleep on you again.

Love,

Dad

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