Como ya es tradición el presidente saliente de los Estados Unidos escribe una carta de despedida al pueblo estadounidense, y te traemos la carta que escribió Barack Obama antes de dejar la Casa Blanca:

Gracias

Me hicieron un mejor presidente, y me hicieron un mejor hombre.

Queridos estadounidenses:

Es una larga tradición para el presidente de Estados Unidos dejar una carta de despedida en el Despacho Oval para el presidente electo que tome su lugar. La carta está destinada a compartir lo que conocemos, lo que hemos aprendido y cualquier tipo de consejo que pueda ayudar a nuestro sucesor a asumir la gran responsabilidad implica la presidencia de nuestro país y el liderazgo del mundo libre.

Pero antes de que deje mi nota para nuestro cuadragésimo quinto presidente, quería dar las gracias una última vez por el honor de servir como su cuadragésimo cuarto. Porque todo lo que he aprendido durante el tiempo que estuve a cargo, lo aprendí de ustedes. Me hicieron un mejor presidente, y me hicieron un mejor hombre.

A través de estos ocho años, han sido la fuente de bondad, resistencia y esperanza de la que he sacado fuerza. He visto a vecinos y comunidades apoyarse los unos a los otros durante la peor crisis económica de nuestra era. He acompañado a las familias en su luto y búsqueda de respuestas y encontrado la gracia en una iglesia de Charleston.

La esperanza de nuestros universitarios y oficiales militares más jóvenes me ha inspirado. He visto a nuestros científicos ayudar a un hombre paralizado a recuperar su sentido del tacto, y a guerreros heridos que estuvieron a punto de morir, caminar de nuevo. He visto a estadounidenses cuyas vidas se han salvado porque finalmente tienen acceso a un servicio médico y a familias cuyas vidas han cambiado porque sus matrimonios son reconocidos como iguales a los nuestros. He visto a niños pequeños recordarnos a través de sus acciones y su generosidad, nuestra obligación de cuidar a los refugiados, de trabajar por la paz y sobre todo, de cuidar los unos de los otros.

Los he visto a ustedes, pueblo estadounidense, con toda su decencia, determinación, buen humor y bondad. Y en sus actos diarios como ciudadanos, he visto cómo nuestro futuro se despliega.

Todos nosotros, sin importar el partido, deberíamos concentrarnos en ese trabajo: el dichoso trabajo de ser un ciudadano. No solamente cuando haya elecciones, no solamente cuando nuestro propio interés esté en juego, sino durante nuestra vida entera.

Estaré con ustedes a cada paso del camino.

Y cuando el ritmo del progreso parezca lento, recuerden: Estados Unidos no es el proyecto de una sola persona. La palabra más poderosa en nuestra democracia es la palabra “nosotros”. “Nosotros, el pueblo”. “Hemos de vencer”.

Sí, nosotros podemos.

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Thank you

You made me a better President, and you made me a better man.

My fellow Americans,

It’s a long-standing tradition for the sitting president of the United States to leave a parting letter in the Oval Office for the American elected to take his or her place. It’s a letter meant to share what we know, what we’ve learned, and what small wisdom may help our successor bear the great responsibility that comes with the highest office in our land, and the leadership of the free world.

But before I leave my note for our 45th president, I wanted to say one final thank you for the honor of serving as your 44th. Because all that I’ve learned in my time in office, I’ve learned from you. You made me a better President, and you made me a better man.

Throughout these eight years, you have been the source of goodness, resilience, and hope from which I’ve pulled strength. I’ve seen neighbors and communities take care of each other during the worst economic crisis of our lifetimes. I have mourned with grieving families searching for answers — and found grace in a Charleston church.

I’ve taken heart from the hope of young graduates and our newest military officers. I’ve seen our scientists help a paralyzed man regain his sense of touch, and wounded warriors once given up for dead walk again. I’ve seen Americans whose lives have been saved because they finally have access to medical care, and families whose lives have been changed because their marriages are recognized as equal to our own. I’ve seen the youngest of children remind us through their actions and through their generosity of our obligations to care for refugees, or work for peace, and, above all, to look out for each other.

I’ve seen you, the American people, in all your decency, determination, good humor, and kindness. And in your daily acts of citizenship, I’ve seen our future unfolding.

All of us, regardless of party, should throw ourselves into that work — the joyous work of citizenship. Not just when there’s an election, not just when our own narrow interest is at stake, but over the full span of a lifetime.

I’ll be right there with you every step of the way.

And when the arc of progress seems slow, remember: America is not the project of any one person. The single most powerful word in our democracy is the word ‘We.’ ‘We the People.’ ‘We shall overcome.’

Yes, we can.

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